Comparte

El problema de la retención de líquidos produce un desequilibrio de los sistemas que regulan los niveles de agua en nuestro organismo. Su tratamiento diurético es básico para aliviar sus síntomas a través de buenos hábitos de vida como una alimentación sana baja en sodio, ejercicio físico regular y un descanso realmente reparador.

Causas de la retención de líquidos

La temida retención de líquidos es un problema causado por un desequilibrio de los sistemas que regulan los niveles de agua en el cuerpo. Sus causas pueden deberse a varios factores como desajustes hormonales, malas hábitos alimenticios, ciertos medicamentos como estrógenos o corticoides, falta de ejercicio o sendentarismo, en otras muchas causas.

Cuando falla este sistema osmótico de nuestro cuerpo, el agua se infiltra y se acumula en los tejidos, provocando sin apenas darnos cuenta un aumento de peso. Los tobillos y las ojeras por retención de líquidos son las zonas más afectadas. Estos síntomas son más frecuentes con el aumento de las temperaturas en verano y se dan más casos en mujeres que en hombres.

» Uno de los síntomas más frecuentes de las personas que padecen retención de líquidos es el aumento paulatino y descontrolado de peso, sin apenas darnos cuenta y sin ningún motivo aparente.»

Las medidas para reducir y aliviar los síntomas de la retención de líquidos de forma general se podrían resumir en los siguientes puntos:

  • Una de las primeras medidas que deben tomar es la reducción de la ingesta de sodio (sal) en su dieta. Evitar comidas preparadas o precocinadas, así como conservas, embutidos y quesos ( menos los frescos sin sal). En general emplear poca sal en cada uno de los platos.
  • Consumir alimentos ricos en potasio. Este mineral tiene la propiedad de equilibrar los niveles hídricos de nuestro organismo. Alimentos como el aguacate, el batata, el plátano, las espinacas o los pistachos aportan grandes cantidades de potasio.
  • Si tienes sobrepeso u obesidad te aconsejamos que consultes con un especialista dietista o nutricionista para reducir de forma sana y saludable esos kilos de más. Mantener un peso adecuado ayuda a mejorar la sintomatología en personas con este problema.
  • Aunque parezca paradójico debes beber como mínimo de un 1,5 a 2 litros por día. Al beber agua ayudamos a nuestro organismo a eliminar toxinas y reestablecer los niveles hídricos.
  • Mantener una actividad física moderada y regular ayudará a aliviar los síntomas del edema. Evitar en la medida de lo posible mantener largos periodos sentados o de pie sin movernos. Al llegar a casa mantener las piernas elevadas, este gesto te ayudará a mejorar la circulación sanguínea favoreciendo en retorno venoso.
  • Los expertos aconsejan acudir a un especialista fisioterapeuta para el tratamiento de la retención de líquidos con técnicas como la presoterapia o el masaje linfático. Estas prácticas ayudarán a drenar los líquidos acumulados en nuestro cuerpo.

Alimentos frescos para la retención de líquidos

Como hemos comentado anteriormente una de las principales pautas a seguir para el tratamiento de la retención de líquidos es la reducción de sodio en nuestra alimentación. Por ello se hace esencial consumir productos y alimentos frescos sin procesar. Alimentos naturales como son las verduras, frutas, legumbres, carnes o pescados.

Evitar los productos elaborados y procesados como precocinados y conservas, ya que contienen grandes cantidades de sal. Es por ello que debemos mirar previamente el etiquetaje de los productos alimenticios y descartar los que más sodio contengan en su elaboración.

El grupo de los lácteos aconsejamos únicamente consumir productos frescos como quesos blancos (sin sal), leche fresca y yogures. No es aconsejable consumir quesos curados, viejos o semicurados por su alto contenido en sodio.

No consumir conservas, ni ahumados, ni embutidos, ni patés o charcutería, ya que en su composición contienen grandes dosis de sodio. Las carnes magras como el pollo, el pavo y el conejo son adecuadas sin excedernos en su condimentación en sal. Los pescados frescos también son apropiados, exceptuando los ahumados, salazones y las conservas.

Las frutas y verduras frescas representan una de los mejores alimentos frescos ya que contienen bajos niveles de sodio. Además muchos de ellos contienen grandes cantidades de potasio que ayudan a equilibrar los niveles sodio en el organismo. Los plátanos, la soja y la piña son sólo algunos ejemplos. Evitar los frutos secos salados y las aceitunas.

Por último, las plantas diuréticas también te ayudarán a limpiar las toxinas e impurezas de nuestro organismo de forma natural. Las más utilizadas son la cola de caballo, el boldo y el diente de león gracias a sus propiedades hepatoprotectoras y desintoxicantes.


Comparte
Tienda Online