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Los estados emocionales pueden afectar de forma negativa a nuestra conducta alimentaria. El estrés, la ansiedad o la depresión pueden modificar nuestra forma de alimentarnos y afectar a nuestra salud de forma general.

Nutrición y los estados emocionales

La alimentación puede influir de manera significativa tanto en nuestra salud mental como en el estado de ánimo. También de forma inversa pueden verse afectadas nuestras conductas alimentarias en función de los estados emocionales de cada individuo.

No solo la salud física puede verse alterada con nuestros hábitos de alimentación, sino también la salud mental. Sabemos hoy en día que el déficit de ciertos nutrientes dentro de una dieta pueden deteriorar los síntomas de ciertas enfermedades mentales.

Salud y nutrición


» El déficit de ciertos nutrientes como vitaminas y minerales en nuestra alimentación pueden afectar a la salud no solo física, sino también mental de las personas.»


Valorar nuestra alimentación y nuestro estilo de vida por un profesional nutricionista donostia es el primer paso para alcanzar los objetivos nutricionales y de bienestar. Los expertos en nutrición y dietética se encargan principalmente en realizar un diagnóstico nutricional y posterior tratamiento, tanto genérico como específico a cada paciente.

El actual estilo de vida nos lleva en muchas ocasiones a descuidar nuestra dieta y alimentación. Comidas ultraprocesadas, harinas refinadas, bebidas azucaradas, exceso de grasas saturadas son sólo algunos ejemplos que una alimentación muy poco equilibrada y perjudicial para la salud tanto física como mental.

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» El tabaco, el alcohol y el sedentarismo representan riesgos muy graves para nuestra salud.»


El estrés, la ansiedad y la depresión son trastornos que en muchas ocasiones vienen originados por carencias nutricionales como falta de vitaminas y minerales. Sabemos que una mala alimentación puede producir estados carenciales que afectan directamente al normal funcionamiento de nuestro organismo.

Sabemos que un déficit nutricional en nuestra dieta puede afectar a la salud mental. El déficit de ciertas sustancias esenciales pueden provocar síntomas como debilidad muscular y mental, depresión, enfermedades degenerativas, insomnio, neurosis, trastornos y alteraciones nerviosas y mentales entre otros.

Como hemos visto una mala alimentación puede influir en nuestro estado emocional. La falta de vitaminas como las del grupo B, así como ciertos aminoácidos esenciales como triptófano y minerales como el potasio afectan negativamente a nuestra salud mental.

Alimentos que mejoran el estado de ánimo

Diferentes estudios clínicos han llegado a la conclusión que las personas con diferentes patologías mentales tienen asociada una carencia de nutrientes debido a una pobre y poco equilibrada alimentación. La falta de algunos nutrientes en la alimentación puede estar relacionado con el desarrollo de algunas enfermedades mentales.

También el estudio concluyó que existe una relación directa entre lo que comemos y cómo nos sentimos emocionalmente. Por ejemplo el estrés o la ansiedad pueden desarrollar desequilibrios en nuestra conducta alimentaria provocando una ingesta descontrolada y desordenada de alimentos. La depresión también puede reducir el apetito y provocar carencias nutricionales.

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» Existen alimentos negativos que afectan a nuestro estado anímico como son los azúcares refinados, las grasas transgénicas y una alimentación ultraprocesada.»


Sabemos que la carencia de ácidos grasos esenciales como pescados y ciertos aceites de plantas pueden provocar estados de cansancio y de desarrollar enfermedades de carácter inflamatorio. Además las grasas saludables omega 3 y 6 son unos de los macronutrientes esenciales para el correcto funcionamiento del organismo.

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» Los alimentos que aportan energía y positivismo son los pescados azules, los huevos, lácteos, verduras, cereales, frutas, semillas y carnes rojas.»


Cuando en una dieta existe déficit de ciertos minerales como el zinc pueden provocar un mal funcionamiento neurológico y cognitivo. Una dieta pobre en magnesio puede afectar a la salud emocional ya que regula los niveles de estrés del organismo. El selenio también actúa contra la inflamación e interviene en el buen funcionamiento cognitivo. Otro ejemplo sería el hierro, su carencia puede alterar el buen funcionamiento de las conexiones neurotransmisoras.

Por último las vitaminas, especialmente las del grupo B, juegan un papel muy importante en el mantenimiento de un estado de ánimo positivo, ya que regula los trastornos nerviosos y los desordenes a nivel mental. Tampoco no podemos olvidar el papel tan importante que juega las proteínas en nuestra salud mental como el triptófano, la cisteína o la metionina.



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