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El dolor de espalda es una causas más comunes de discapacidad en todo el mundo. Esta dolencia afecta a la mayor parte de la población como mínimo una vez en su vida. Las causas que originan estos dolores de espalda pueden ser por diferentes factores. Para mejorar la eficacia de su tratamiento debemos observar cuales son sus síntomas y causas de lo provocan.

Causas y síntomas del dolor de espalda

El dolor de espalda es uno de los síntomas que más afectan a nuestra población. De echo esta dolencia es una de las más frecuentes en las consultas médicas. La mayoría de personas sufren dolor de espalda en algún momento de su vida. Este trastorno puede ir desde una ligera molestia hasta un dolor intenso que puede incapacitarnos para tareas cotidianas.

Nuestra columna vertebral esta formada por 26 vértebras en edad adulta. Estos huesos cortos unen el cráneo con la zona pélvica. Estas vértebras se asocian es cuatro regiones: las vértebras cervicales, las vértebras torácicas, las vértebras lumbares y por último las vértebras sacras.

En medido de cada vértebra existe una especie de almohadilla o disco gelatinoso. Además la columna vertebral protege a la médula espinal formada por numerosos nervios y células. La médula espinal es un largo cordón ubicado dentro de la columna vertebral donde se transmiten la información de los impulsos nerviosos desde el cerebro.

» Se pueden distinguir dos tipos de dolores de espalda en función de la causa que lo origina: de carácter mecánico o inflamatorio. Aunque los dos pueden llegar a ser incapacitantes y provocar incluso trastornos del sueño, el inflamatorio afecta a uno de cada veinte pacientes crónicos.»

En la mayoría de casos el dolor de espalda mejora en pocas semanas con un tratamiento conservador. Puedes adoptar medidas para prevenir o aliviar el dolor de espalda con un corrector de espalda. Si el dolor de espalda persiste es importante acudir a nuestro especialista para detectar cual es el foco del dolor.

Los síntomas más frecuentes del dolor de espalda son dolores musculares, dolor punzante o quemazón, dolor irradiante hacia las extremidades inferiores, ese dolor puede agravarse incluso al flexionar o levantarse, también podemos observar que no mejora el dolor con el descanso.

Las causas o factores de riesgo que pueden incidir en el dolor del espalda son múltiples y pueden depender de la edad de la persona, sobre todo a partir de los 40 años, la falta de actividad física y ejercicios, el exceso de peso y el sedentarismo, algunas enfermedades como artritis o cáncer, realizar posturas inadecuadas, tabaquismo y personas con trastornos psicológicos como ansiedad o depresión.

Prevención y tratamiento de los dolores de espalda

Prevenir y aliviar los síntomas del dolor de espalda pueden ser tu mejor aliado. Seguir estas pausas pueden ayudarte a mejorar la salud de tu espalda. El manteniendo una buena condición física y educación postural tanto en el trabajo como en casa, son ejes esenciales para prevenir el dolor de espalda.

El ejercicio físico es muy importante a la hora de reforzar nuestra zona dorsal y lumbar. La práctica regular de ejercicios físicos pueden mejorar y reforzar la resistencia de la espalda. Realizar ejercicios como natación, yoga o pilates, así como caminar son muy recomendables. Consulta previamente con tu medico o especialista para ver que ejercicios son más adecuados.

Indudablemente el sobrepeso es una causa importante que puede provocar dolores musculares. El mantenimiento que un peso adecuado y saludable es esencial para aliviar tensiones y presiones en la zona de la espalda. Adelgazar de forma saludable y sostenible puede prevenir y aliviar el dolor de espalda.

Cualquier tratamiento del dolor de espalda va encaminado a aliviar y mitigar sus síntomas más frecuentes. El tratamiento del dolor con medicamentos como analgésicos o relajantes musculares deben estar prescritos en todo momento por un médico o especialista.

Mantener buenos hábitos posturales en nuestra vida cotidiana, así como la utilización de un corrector de postura, descansar en un colchón adecuado a nuestra fisionomía o una adecuada reeducación postural, son algunas de las medidas que pueden reducir el estrés y la tensiones en estas zonas, evitando de esta manera futuras lesiones.

también podemos tratar nuestro dolor de espalda a través de un fisioterapeuta. En sus sesiones puede utilizar tratamientos con calor para desestructurar los músculos de la zona afectada, máquinas de ultrasonidos o estimulación eléctrica. Sin olvidarnos de las técnicas de relajación muscular con masajes en la zona tanto cervical, lumbar y dorsal, nos ayudarán a mejorar los síntomas.



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