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Con el ritmo de vida que llevamos actualmente nuestro organismo se resiente y sufre un desequilibrio si presenta carencia de alguna vitamina. Los complementos vitamínicos ayudan a preservar la salud y a prevenir muchas enfermedades.

 

 

El papel de las vitaminas en la salud

 

Las vitaminas son micronutrientes esenciales para la vida humana. Muchas veces recurrimos a ellos en épocas de estrés, mucha actividad tanto física como intelectual, exámenes, etc…Las vitaminas en si mismas no aportan energía a nuestro organismo, pero son necesarias para que nuestro cuerpo metabolice los demás nutrientes, como proteínas, carbohidratos, minerales, fibra y ácidos grasos.

Las funciones de las vitaminas son diversas y al mismo tiempo esenciales para la vida. El cuerpo las transforma en coenzimas, sustancias responsables de las reacciones químicas que se encuentran en cantidades pequeñas en los alimentos. Ayudan a transformar los alimentos en energía para nuestras células, equilibra nuestro sistema nervioso, refuerza el sistema inmune, además de tener propiedades antioxidantes, antibacterianas, etc…

 

¿Cómo nos ayudan las vitaminas a mantener una buena salud?

 

Una correcta y equilibrada alimentación debería cubrir las necesidades diarias recomendadas de este micronutriente. Pero el estilo y ritmo de vida actual, el estrés y factores como el alcohol, tabaco o una alimentación no adecuada, hacen que nuestras funciones básicas no cumplan su función y su carencia provoque disfunciones orgánicas en nuestro organismo.

Los complementos dietéticos vitamínicos están indicados para suplir las carencias que no se reporten con una correcta alimentación. Su dosis y duración deben ser determinados por un especialista. Los complementos vitamínicos vienen presentados en general en perlas, cápsulas o comprimidos, encontrando una amplia gama de complementos vitamínicos en https://buyviu.com/ en función de tus necesidades.

Las vitaminas se dividen en dos grandes grupos las vitaminas liposolubles (se disuelven en grasas) como la A, D, E y K, y las vitaminas hidrosolubles (se disuelven en agua) como las vitaminas C y B. Las podremos encontrar en muchos alimentos como vegetales, legumbres y frutas.

Las vitamina A protege nuestra visión nocturna, es un excelente antioxidante, cuidado de las mucosas, mantenimiento de los sentidos y activa tracto intestinal.

La vitamina D ayuda a similar el calcio y el fósforo, regula la función tiroidea, fundamental para el crecimiento y fortalecimiento de los huesos.

La vitamina E actúa como un poderoso antioxidante, evita la degeneración muscular, hepática y nerviosas, protege la piel y favorece la fertilidad.

La vitamina K es esencial para la coagulación de la sangre.

La vitamina C purifica la sangre, magnífico antioxidante, nos aporta vitalidad y ayuda a la formación de colágeno.

Por último las vitaminas del grupo B están compuestas por ocho micronutrientes de enorme importancia ya que favorecen el transporte de oxígeno a nuestras células y dan estabilidad al sistema nervioso.

 

Síntomas de déficit o exceso de vitaminas

 

Los síntomas en nuestro organismo de carencia de alguna vitamina son diversos. Por ejemplo, un déficit de vitamina A puede producir una caída del cabello, piel reseca, perdida de visión nocturna y menor resistencia a las infecciones. En cambio la carencia de vitamina D puede producir deformación ósea, desnutrición o debilidad muscular. El déficit de vitamina B produce alteraciones nerviosas, perdida de peso, trastornos gástricos, fatiga, etc…La vitamina C su carencia puede provocar debilidad, dolores musculares o irritabilidad entre otros síntomas. La falta de vitamina E produce atrofia y aparición de problemas cardiacos. Por último, la carencia de vitamina K puede provocar hemorragias y hematomas.

Los excesos de vitaminas, en general, son excretadas por el organismo. Aunque la sobredosis de algunas de ellas como la vitamina A puede llevar a provocar vómitos y dolor de cabeza. También la vitamina D puede llevar a producir contracciones musculares como calambres. Por último un exceso de vitamina K puede llevar a colapsos o lesiones hepáticas y renales.

 


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