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La alimentación es uno de los pilares básicos para tener una salud de hierro. La dieta mediterránea es sin dudas una de las más sanas y equilibradas que existen en el mundo.

Alimentos de la dieta mediterránea

La dieta mediterránea tiene su origen en los países de conforman todo el arco mediterráneo. De todos es conocido que el estilo de vida mediterráneo influye positivamente en la salud gracias a una combinación de factores como la alimentación.

Este tipo de alimentación sana y variada reduce los riesgos de muchas enfermedades. El aceite de oliva, las hortalizas y verduras, las frutas, las legumbres, los cereales, pescado, carne de aves y huevos, son solo algunos ejemplos más representativos de los beneficios de la dieta mediterránea.

» El aceite de oliva representa la fuente principal de grasa saludable de la dieta mediterránea.»

Pero un estilo de vida como el actual, nos conduce al abandono de este tipo de alimentación sana y equilibrada. Malos hábitos de vida como el estrés, la ansiedad, alimentación ultraprocesada, bebidas azucaradas, insomnio, falta de ejercicio físico, sedentarismo, son solo algunos ejemplos.

Por lo tanto se puede decir que la dieta mediterránea mejora nuestra salud cardiovascular, mantiene los niveles adecuados de colesterol en sangre, ayuda a controlar el peso, reduce los problemas de hipertensión y mejora nuestra salud articular.

Nutrientes de la dieta equilibrada

Unos de los principales condicionantes de una dieta equilibrada son los nutrientes. Estos deben aportar la energía y las cantidades adecuadas para cubrir las necesidades nutricionales de cada persona. La carencia o deficiencias nutricionales pueden afectar negativamente a nuestra salud.

La dieta meditarránea aporta los nutrientes esenciales para cubrir dichas necesidades nutricionales. Los alimentos de la dieta mediterránea contienen gran número de vitaminas y minerales provenientes del consumo de verduras frescas, fruta, cereales y legumbres, entre otros.

» Una mala alimentación rica de bebidas azucaradas, comida procesada, bollería industrial, exceso de sodio puede provocar la aparición de problemas relacionados con la salud como sobrepeso, hipertensión, niveles altos de colesterol y diabetes.»

Dentro de una dieta equilibrada debemos prestar atención al consumo de proteína tanto vegetal como de origen animal. Se calcula que el consumo óptimo oscila entre un 0.75g a 1.5g por kilo de peso corporal. Esos parámetros se establecen, claro esta, en función de la actividad física y la edad de cada persona.

Un aporte adecuado de proteína asegura el mantenimiento óptimo en huesos, tendones, músculos, cartílagos y articulaciones. Malos hábitos de vida conllevan en muchas ocasiones a recurrir a complementos alimenticios para suplir estas necesidades y carencias.

Nutrientes para activar las articulaciones

Dentro de la dieta mediterránea podemos encontrar muchos alimentos para la artritis. Se ha demostrado que una alimentación sana y equilibrada mejora los síntomas en pacientes con problemas de articulares ya que reduce los niveles de inflamación causantes del dolor y la reducida movilidad.

Uno de los elementos principales para mantener activas nuestras articulaciones es el consumo de proteína. El colágeno es una proteína esencial en el buen mantenimiento los huesos y articulaciones, aportando flexibilidad y elasticidad.

» La realización de ejercicio físico de forma regular y moderado es esencial para el mantenimiento óptimo de las rodillas y su regeneración.»

El zinc es un mineral esencial que interviene en la fijación del calcio en los huesos. El calcio participa en la formación de huesos y dientes y en la correcta contracción muscular. El magnesio es fundamental en el metabolismo óseo y como relajante muscular. El silicio orgánico interviene en la síntesis del colágeno y la formación ósea.

La vitamina C ayuda a proteger tus huesos, además de intervenir en la formación de colágeno. El consumo de vitamina D es esencial en la absorción del calcio en el organismo, además del normal funcionamiento de los músculos.

También nombrar la importancia del ácido hialurónico para el tratamiento de la artritis reumatoide ya que proporciona lubricación en articulaciones. Los suplementos con glucosamina y la condroitina mejoran la calidad de los cartílagos proporcionándoles elasticidad y resistencia.



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